Lechuga romana

La Lechuga romana se caracteriza por su larga cabeza y por sus hojas robustas, alargadas y con un gran nervio central. No llega nunca a formar un verdadero cogollo.
La lechuga romana es la más nutritiva de todas y por su tolerancia a las temperaturas la podemos encontrar en todas las estaciones del año. El sabor de la lechuga romana es ligeramente amargo.
La lechuga romana es rica en vitaminas A, B, C y E, en minerales como el magnesio, potasio, calcio, sodio, hierro o selenio.

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